Comunicación Intercultural: decirlo claro… ¿o no?

Comunicación Intercultural: decirlo claro… ¿o no?

La comunicación intercultural puede ser directo o indirecto.

¿Porqué será que un estadounidense parece hablar “sin filtros”?

¿Porqué le cuesta a una persona de china decir “no” con claridad?

¿Se puede dividir las culturas entre las de comunicación directa e indirecta?

Vamos por partes:

En Estados Unidos prefieren una comunicación directa.

En realidad en los Estados Unidos hay de todo: personas más o menos transparentes, discretos o abiertos. Pero sí parece que en algunos aspectos, los norteamericanos, en general, parecen más directos en su comunicación que personas de otras muchas culturas. Sobre todo, los expertos en comunicación intercultural han comparado las distintas maneras de abordar conflictos dependiendo de la cultura de cada uno.

Cuando hay un problema sí parece que los estadounidenses prefieren tratar el tema de manera directa, poniendo las cartas sobre la mesa, arrojando toda la luz posible sobre el tema. Y eso choca en muchos rincones del mundo, donde hay que respetar tradiciones – a veces milenarias – que exigen un trato indirecto de “temas delicados” que podrían dejar a alguien en mal lugar, ofender o herir sensibilidades.

Todo lo contrario de lo que exigimos en los Estados Unidos: una comunicación directa, donde se espera que cada uno vaya al grano y donde, por lo menos en teoría, hay que decir exactamente lo que uno piensa. ¿Con diplomacia? Por supuesto… a nuestra particular manera.

Otros países donde idealizan la comunicación directa son Israel, Alemania, Holanda, Suecia, Noruega, Dinamarca, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda.

 

La comunicación directa es más eficaz que la indirecta.

La comunicación directa tiene como objetivo ahorrar tiempo.

 

En muchos lugares de Asia prefieren una comunicación indirecta.

Desde un punto de vista occidental, el “no” es inexistente en muchos países asiáticos, no solo en China. Pero la realidad es que en muchos lugares del mundo, es simplemente mal educado decir no de forma abierta; hay que comunicarlo de una manera sutil e indirecta. Mejor decir, “me parece difícil” o “qué complicado” o “no lo sé” o “¿qué te parece a ti?”. Así la gente sabrá que no quieres o no puedes, y lo comprenderán.

En la mayoría de los países del mundo, las reglas culturales dictan algún tipo de comunicación indirecta, discreta, sutil e incluso compleja. Hay que saber averiguar la clave y leer entre las líneas para captar el mensaje real. Si no, estás perdido.

Mi experiencia como estadounidense en España, ha sido curiosa en este respecto porque esta es una cultura muchísima más indirecta (a la hora de tratar conflictos, no en otros ámbitos) que la mía.

Desde el principio intuía que no era aceptable abordar un conflicto de manera abierta con mi nueva familia política española, pero no sabía porque,  y pensaba que era una particularidad de la familia.

Pero poco a poco iba dándome cuenta de que era un rasgo cultural… en el colegio de mis hijas, en el trabajo. Los temas delicados hay que tratar con mano izquierda, de manera sutil e indirecta siguiendo unas reglas que todavía me dejan perpleja y confusa después de 20 años aquí.

La comunicación intercultural es más arte que ciencia.

Es difícil clasificar a países enteros como de comunicación directa o de comunicación indirecta. En cada lugar y cada cultura del mundo vamos a encontrar personas que hablan más o menos claro – y por supuesto los que son más o menos capaces de ir al grano. Además, siempre en cualquier cultural del mundo, habrán los que son más o menos diplomáticos, que sepan o no tratar problemas con “mano izquierda”. Pero aún así es posible identificar una preferencia general hacía un extremo u otro.

Así es como conseguimos una escala como esta:

Comunicación directa vs comunicación indirecta y formación intercultural.

Cada país tiene su particular mezcla de comunicación directa e indirecta.

Como vemos, en algunos países del mundo las personas prefieren una comunicación directa.

Esto no significa que todos los miembros de un país o cultura siempre van directamente al grano diciendo las cosas con total transparencia, sino que es lo que quiere la sociedad, y es lo que valoran las personas. Así que, si estoy trabajando en los Estados Unidos y tengo un problema con un compañero de trabajo, me va a costar tratar el tema de manera directa e incluso puedo hacer lo posible para evitarlo.

Pero, según las reglas culturales, lo correcto sería sentarme con mi compañero para “poner las cartas sobre la mesa” y tratar el tema con transparencia. Si lo hago de la manera más diplomática posible – aunque él se ofenda – lo más probable es que los demás compañeros me van a defender, por lo menos en mi derecho (y deber) para expresarme con sinceridad. Además, si no hablo con mi compañero, los demás me van a regañar y seguramente me animarán a “hacer lo correcto”, hablar con él y “limpiar el aire” (como decimos allí).

¿Porqué prefieren un estilo de comunicación directa en algunas culturas?

Las culturas que promueven una comunicación directa son las mismas que parecen un un poquito obsesionados con sus relojes, sus agendas y el “buen uso” de su tiempo. Son culturas que se organizan alrededor de objetivos, que buscan la eficiencia, productividad y alto rendimiento. Son culturas donde parece que el “hacer” importar más que el “ser”.

La comunicación directa ahorra mucho tiempo porque ofrece una ruta directa hacía el objetivo. Hay un problema, lo sacamos a la luz, buscamos sus causas, acordamos una solución y seguimos trabajando. Es así de sencillo.

La comunicación directa también tiene vínculos con el individualismo, donde el bienestar personal no depende tanto del grupo, de lo que piensan los demás. Esto permito una mayor libertad de expresión a la hora de tratar problemas y conflictos porque los demás simplemente no se ofenden con tanta facilidad (o no deberían, por lo menos).

¿Y cuales son las ventajas de una cultura de comunicación indirecta?

La comunicación indirecta tiene fuertes vínculos con el colectivismo, con culturas que valoran el grupo, la familia.

Hay que convivir en armonía evitando los conflictos siempre que sea posible. Y para eso la comunicación indirecta es perfecto porque busca soluciones cuidando la imagen de cada uno, intentando no dejar a nadie en mal lugar. Es muy cómodo. En vez de poner las cartas sobre la mesa, se puede mandar indirectos, utilizar un intermediario o simplemente tomar medidas sin explicaciones.

La comunicación indirecta requiere una inversión de tiempo no solo para encontrar la manera para comunicar el mensaje sin decirlo, sino porque el otro no siempre lo capta a la primera. Pero cuando el objetivo es no herir a nadie, vale la pena.

 

La comunicación directa choca con la comunicación indirecta.

La comunicación intercultural es fuente de muchos choques culturales.

 

¡Ojo con el choque cultural!

Cuando hay un problema o un conflicto y el estadounidense habla sin pelos en la lengua sorprende al chino (y a medio mundo) pero sin querer. Siguiendo las reglas de su cultura, tiene que decir las cosas como son para no perder el tiempo. No quiere ofender a nadie, pero es que en su país, las personas no se ofenden tan fácilmente , de hecho, en USA se debe dar las gracias a una persona que hace el esfuerzo para sincerarse contigo.

En cambio, el estadounidense se pierde en cualquier laberinto de comunicación indirecta,  y es que cada cultura tiene su propio laberinto. En cada país/cultura, la comunicación indirecta se ha evolucionado a su manera y hay que aprender las complejas reglas de cada pueblo.

Expertos como Erin Meyer, explican que los mayores choques culturales pueden ocurrir entre la comunicación de dos culturas indirectas, porque están jugando el mismo juego complicado pero siguiendo reglas muy diferentes, mandando mensajes indirectos que funcionan en su cultura pero no se entienden por otra, creyendo que el mensaje tiene que ser obvio, cuando no lo es.

Aprende los principios de la comunicación intercultural.

¿Cómo aprendemos las reglas de la comunicación intercultural? Más que reglas, hablamos de aprender unos principios básicos que nos ayudan a aprender de nuestras experiencias en la vida real, trabajando y/o viviendo con personas de otras culturas. Simplemente saber la diferencia entre comunicación directa e indirecta es un buen comienzo. Nos ayuda a perdonar tanto al estadounidense (que parece meter la pata diciendo las cosas tal como son) como el chino (que parece confuso cuando dice sí pero quiere decir no).

Saber la diferencia entre diferentes modos de comunicación a nivel global es un buen comienzo, pero es solo el comienzo, de un camino muy largo.

 

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