Cómo convertir choque cultural en carpe diem

Cómo convertir choque cultural en carpe diem

El choque cultural se supera mejor si uno sabe apreciar lo bueno y centrarse en ello.

El mejor libro sobre el choque cultural sorprende porque… no es un libro sobre choque cultural. Se llama “Ser feliz en Alaska” de Rafael Santandreu y se trata de cómo ser o estar feliz en cualquier lugar del mundo. Como estar feliz:

en un atasco monumental de Mumbay

en medio del monzón, los mosquitos y la malaria

metiendo la pata – otra vez – con un nuevo idioma

perdido, buscando una farmacia de guardia que quizás no exista

desbordado, otra vez más, ante otra avalancha de burocracia aplastante

hasta en Siberia, bajo cero, sin amigos, comiendo col hervido todos los días

El choque cultural es complicado pero se puede superar.

Es posible ser feliz en cualquier lugar, en cualquier circunstancia y con cualquier persona, según el psicólogo catalán, Rafael Santandreu en su libro “Ser feliz en Alaska”.

El choque cultural viene de un cúmulo de cambios, retos y desafíos

Cuando estamos en el extranjero, el problema no es que “ocurre algo” de vez en cuando, sino que ocurren muchísimas cosas, todas juntas y continuamente, sin parar día tras día tras día. El choque cultural es un cúmulo de “problemas”, retos, desafíos y mucho más. Es normal que nos cansemos, que nos enfademos, que durmamos mal y que nos despertemos peor, hasta caer en un círculo vicioso. Y, estando al límite, solo queremos volver a casa.

Pero antes de hacer las maletas y volver con mamá, prueba el libro de Rafael Santandreu. Este psicólogo Catalán ofrece tres claves increíblemente efectivas para superar cualquier reto y ser feliz en cualquier lugar:

Primero, cambiar tu orientación – hacia adentro.

Segundo, necesitar menos – lo mínimo.

Tercero, disfrutar más – al máximo.

¡Demasiado simple! Pues no.

Estos tres pasos son como una especie de “cirugía mental”, pero sin anestesia. Hay que hacer unos cortes profundos en nuestra forma de pensar para extirpar las ideas equivocadas. Luego hay que reconstruir toda nuestra visión de la vida, de cómo funciona y de cómo ser (y estar) feliz en cualquier circunstancia. Repito: en cualquier circunstancia, por difícil que sea: hasta en un hospital de campaña de un campo de refugiados.

Vamos a conocer y analizar los tres pasos de Rafael Santandreu, pero desde el punto de vista del fenómeno del choque cultural

Cambiar tu orientación

Nuestro problema principal para ser feliz es “creer que la felicidad está en el exterior”, explica Santandreu. Es pensar que para ser feliz necesito algo externo a mí: familia, amigos, trabajo, casa, coche, dinero, imagen y un sin fin de cosas o personas. Esta orientación es arriesgada cuando estamos en casa, dentro de nuestra zona del confort, pero llega a ser peligrosa cuando dejamos todo atrás para ir a otro país.

Si nos orientamos hacia el exterior para ser feliz, tendremos dos problemas en el exterior. Primero, echamos en falta nuestro “exoesqueleto” – todas las personas y cosas que nos hicieron felices en casa. Y segundo, pasada la etapa de luna de miel nos encontramos ante situaciones desagradables: burocracia sin sentido, costumbres chocantes, ruido, calor, caos, confusión, problemas que no sabemos solucionar… es el choque cultural.

 

El choque cultural puede que nos supere, pero lo podemos superar.

El choque cultural no viene de un solo reto sino de múltiples retos que ocurren simultáneamente, continuamente y sin parar a lo largo de mucho tiempo.

Pero si nos orientamos hacia el interior, podemos ser felices en medio de la confusión y a pesar de estar lejos de todo lo conocido, de todo lo que “nos hacía” felices en casa. Santandreu nos recuerda las palabras de Epicteto:  “No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede. Es decir, estar bien o mal depende un 100% de nuestros pensamientos.

Entonces, no tengo que sufrir los efectos negativos de un choque cultural ante la temible burocracia española. Incluso puedo estar feliz cuando, como me pasó una vez, una funcionaria malvada detectó un fallo microscópico en mi certificado de matrimonio y me denegó el permiso de residencia después de 16 años viviendo y trabajando en este país, felizmente casada con un nacional y madre de varios ciudadanos españoles…

Cuando ocurrió este incidente me sacó de quicio. Intenté discutir con ella, luego empecé a llorar y después me enfadé y puse una denuncia – y estuve meses enfada con España”, su sistema, la burocracia, la injusticia, el trato hacía los extranjeros… Al cabo de varios meses me llegó la resolución: ¡Una victoria para mi! ¿Pero a qué precio?

La próxima vez que ocurra algo así, pienso orientarme rápidamente hacía el interior para cultivar mi felicidad en vez de permitir que factores externos me amarguen la vida… Además, ¡si estoy en España precisamente para vivir una aventura!

Necesitar menos

Cuanto más necesitas para ser feliz, más difícil será alcanzar la felicidad. Y cuando “necesitamos” cosas no necesarias, padecemos necesititis”, según Rafael Santandreu. Es una aflicción cotidiana, que sufrimos en casa, pero que se multiplica cuando vamos a otro país. ¿Dónde están nuestros productos y marcas preferidos? ¿Cómo conseguimos la paz y la tranquilidad en medio de un barrio caótico de Bangkok? ¿Cómo puedo estar feliz aquí lejos de mis amigos y familiares? ¡Les necesito!

El remedio para la necesititis comienza en reconocerla. Después, hay que separar lo necesario de lo no necesario. Como nos explica Santandreu en Ser Feliz en Alaska:

“Las personas más fuertes – ricas o pobres – han reducido sus necesidades a niveles muy bajos. Es posible que tengan una mansión, una pareja maravillosa y un trabajo envidiables, pero saben que no necesitan todo eso. Si en cualquier momento se quedan sin ello, seguirán siendo tan felices como siempre.”

¿Qué es lo que realmente necesitas para ser feliz viviendo en otro país? ¿Tu felicidad cabe en una mochila?

Ante el choque cultural, podemos ser mas felices reduciendo nuestras necesidades.

Todos sufrimos un poco de “necesititis”, la tendencia a crear necesidades donde no las hay. Así hacemos mucho peor el choque cultural. Cuanto menos necesitamos para ser feliz, más fácil será serlo.

Disfrutar más

Aprender el arte de apreciar todo lo bueno que nos rodea es el tercer consejo que nos ofrece Rafael Santandreu. Así lo describe en su libro:

“Para la mente entrenada en la apreciación, el entorno es copioso porque hay infinidad de cosas que son extraordinarias. Entonces nadamos en la abundancia y las presuntas carencias de nuestra vida no importan. Vivimos en ‘abundiálisis’”.

Ocurre todo lo contrario con el choque cultural. Estamos tan centrados en la supervivencia ante tantos cambios, que desvanece lo bonito: ese maravilloso y encantador bullicio de las calles, los colores vivos de las flores en los balcones, las animadas conversaciones en el mercado central. Incluso puede que pase un desfile nacional y sigamos mirando hacía adelante, empeñados en llegar cuanto antes a Correos…

Hay que disfrutar del momento, vivir esta experiencia, recordar porqué hemos venido.

¡Carpe Diem!

El choque cultural se supera mejor si uno sabe apreciar lo bueno y centrarse en ello.

El choque cultural se puede superar si cambiamos el chip para orientarnos hacía adentro, reducir nuestras necesidades y cultivar el arte de la apreciación. ¡CARPE DIEM!

Libro Recomendado: Ser feliz en Alaska, Rafael Santandreu

Más sobre Choque Cultural:

El Choque Cultural ¡Prepárate!

El Choque Cultural y el rego de operar en el exterior

5 Ventajas del choque cultural

Una clave para superar el choque cultural

Ser feliz en Alaska es un libro que ayuda a superar el choque cultural.

Este libro es un manual para quien quiere superar el choque cultural.

 

 

Comparte en redes sociales:

Dinos tu opinión