Vladimir Putin ídolo de la extrema derecha en Occidente

Vladimir Putin ídolo de la extrema derecha en Occidente

“No cree nunca a políticos, líderes religiosos o directores empresariales que prometen que van a reformar valores nacionales. Los sistemas nacionales de valores deberían ser considerados como hechos, tan fijos como la situación geográfico de un país o su tiempo.”

El presidente ruso Vladimir Putin

El Presidente Ruso Vladimir Putin podría ofrecer un modelo de líder que protege los “valores de Occidente”, según algunos líderes de grupos ultra derechistas en Occidente.

Un reportaje del New York Times, 3 de diciembre, 2016,  informa sobre el fenómeno de Putin entre la extrema derecha:

“A través de los colectivos de etnocentristas blancos, nacionalistas, populistas y neonazis que han echado raíces en los dos lados del Atlántico, el señor Putin es ampliamente venerado como un especie de Caballero Blanco: un símbolo de fortaleza, pureza racial y valores tradicionales cristianos en un mundo bajo la amenaza del Islam, los inmigrantes y las élites cosmopolitas sin raíces.”

¿Son los valores ultraderechistas “valores occidentales”? Éstos representan los valores de sólo una parte de la población. Sin embargo, en los últimos años dichos valores están en auge tanto en Europa como en Estados Unidos para la alegría de unos y el temor de otros.

El gran problema es que sí encontramos los valores de la ultra derecha en la historia. Pero tanto en los Estados Unidos como en Europa existe la esperanza de haber superado unos valores tradicionales e históricos que llevaron a la guerra, la destrucción y el sufrimiento de inocentes en el pasado. Nos horroriza y nos avergüenza la obsesión con la “pureza racial” detrás del holocausto y el racismo que fomentó la esclavitud. Por otra parte, recordamos a la Santa Inquisición y las cazas de brujas con aires de superioridad, porque nosotros estamos muy por encima de esas barbaridades.

¿Es posible extinguir permanentemente esos valores? ¿Cómo es que surjen otra vez, levantando sus monstruosas cabezas para amenazar la paz que tanto amamos? Según el antropólogo, Geert Hofstede, no es posible simplemente “cambiar” valores culturales sin más: En su libro Cultures and Organizations, advierte:

“No cree nunca a políticos, líderes religiosos o directores empresariales que prometen que van a reformar valores nacionales. Los sistemas nacionales de valores deberían ser considerados como hechos, tan fijos como la situación geográfico de un país o su tiempo.”

Este profesor de antropología compara la cultura a una cebolla. Los cambios culturales que vivimos están en la capa superficial/exterior. Pero los valores se encuentran en el centro, y no cambian. Mientras que por fuera cambian los símboles y nuestros ídolos, las modas, las tecnologías, el consumo, los padres siguen transmitiendo a sus hijos los valores que aprendieron de sus padres. Y de generación en generación, esa transmisión de valores sigue estable.

Si Hofstede tiene razón, estamos ante el mismo conflicto de valores de siempre. Es solo que puede que se haya cambiado el equilibrio entre las diferentes facciones. Y sorprende que después de siglos de relaciones difíciles con Rusia, algunos ven en su actual líder un modelo para seguir.

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